Secretaría de anticorrupción en el Ecuador
Iván Granda, titular de la secretaria de anticorrupción, puesto por
Lenín Moreno.
Basta a
la corrupción, son palabras del presidente Lenín Moreno que implemento la
creación de la Secretaría Anticorrupción, a través del Decreto 665, suscrito
este miércoles, 6 de febrero del 2019. Esta nueva entidad estará adscrita a la
Presidencia de la República y estará dirigida por Iván Granda. Todas estas
tomas de decisiones son totalmente en benéfico para nuestro país.
Son varias las funciones que cumplirá la secretaria
de anticorrupción entre las principales
está la de proponer directrices para la generación de políticas públicas y
acciones que faciliten las denuncias de actos de corrupción de alto impacto,
cometidos en la administración pública. Además, la entidad realizará el
seguimiento de las acciones en contra de hechos actos al margen de la ley. Otra
de sus atribuciones será la de convertirse en un eje transversal para la
implementación de la política pública anticorrupción con las entidades del
gobierno central y sus dependencias. También coordinará la cooperación entre
las instituciones de Gobierno central, organismos de control, entidades
judiciales y demás espacios involucrados en la investigación, juzgamiento y
sanción de los actos contra el erario público. El documento presidencial aclara
que esa labor se debe ejecutar con estricto respeto a la independencia de las
funciones del Estado. La lucha contra la corrupción es uno de los ejes
establecidos por Moreno a su mandato, desde que asumió la Presidencia el 24 de
mayo de 2017. Desde sus primeras intervenciones públicas, el Jefe de Estado
anunció un proceso de “cirugía mayor” para combatir ese problema. Por otro
lado, mediante el decreto 666, el Primer Mandatario designó a Ricardo Andrés
Luque Nuques como director general del Centro de Inteligencia Estratégica
(CIES). Este organismo fue creado por el Primer Mandatario el pasado 22 de
septiembre, en reemplazo de la Secretaría de Inteligencia. Este último
organismo ha sido acusado de actuar como arma política en contra de la
oposición durante los 10 años del correísmo. El nombramiento de Luque se
produce en reemplazo de Marlo Pacífico Brito Fuentes, quien ocupará, a su vez,
el cargo de secretario de Derechos Humanos (decreto ejecutivo 667).
El
problema en Ecuador es la impunidad que impera, no únicamente para quienes
cometen actos corruptos, sino para quien realiza un delito en general, pues la
probabilidad de que reciba un castigo es muy baja en comparación con otros
países, por lo que la solución para la corrupción, como para otros males
sociales, es mejorar el sistema de justicia y hacerlo más eficiente en términos
de sus procesos y el castigo a los delitos acusados.
Sin
embargo, en Ecuador escogimos el esquema más complicado y caro, pues incluso
hay otros modelos instrumentados en otros países con mejores resultados. Por
ejemplo, el de Guatemala que ha llevado a exfuncionarios y expresidentes a
prisión, es una comisión internacional, como la que ya alguna vez planteó el
ahora presidente electo, pero eso implicaría reconocer las fallas de nuestro
sistema penal de manera abierta.
Otros
esquemas tienen comisiones ad hoc a las estructuras administrativas, un poco en
el contexto de las contralorías que existen ahora, pero con capacidades para
castigar de manera eficiente a las y los servidores públicos que cometen actos
corruptos. El problema es que la cotidianidad administrativa, así como el
control político ante la falta de un servicio civil eficiente, frenan la
eficiencia de estos modelos.
Asumir
una cultura de prevención de riesgos en la administración pública, donde la
corrupción es uno de ellos, e incorporar mecanismos de control en los sistemas
administrativos de todos los programas públicos, implicaría asumir que el
problema existe, pero deteniéndolo desde la base misma de la operación de las
actividades públicas, o haciendo más difícil su comisión, pero más fácil su
castigo.
En ese
sentido, las aseguradoras tendrían mucho que enseñar en términos de políticas
de prevención y control de riesgos asociados al trabajo administrativo, que es
más eficiente que la instrumentación de una estructura nacional que lo único
que hace, es asumir que el problema no va a acabar nunca y para ello la
necesitamos de manera permanente. La corrupción siempre existirá en el mundo
depende de cada uno de nosotros hacer que el mundo sea diferente.